Expertos internacionales subrayan la necesidad de una educación tecnológica con enfoque ético, inclusivo y humano.
Durante el VI Encuentro de Educación Internacional y Comparada, que se celebró en Méjico entre el 20 y 24 de octubre, los representantes de la UNESCO y de diversas instituciones educativas debatieron sobre las oportunidades y riesgos que plantea el uso de las nuevas tecnologías en la enseñanza. En este contexto, el coordinador de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Miguel Armando López Leyva, afirmó que la inteligencia artificial (IA) en educación debe entenderse como una herramienta para mejorar el aprendizaje, no para reemplazar la experiencia humana.
López Leyva destacó que uno de los grandes desafíos de la inteligencia artificial es su dimensión ética, especialmente en lo relativo al uso de datos, los desequilibrios digitales entre países y los sesgos culturales o de género presentes en los entornos digitales. Estas desigualdades, explicó, pueden tener un impacto directo en la igualdad de oportunidades, ya que no todas las personas ni todas las regiones cuentan con el mismo acceso a recursos tecnológicos, conectividad o contenidos educativos libres de estereotipos. Por ello, insistió en que las políticas de digitalización educativa deben incorporar una perspectiva inclusiva y responsable que garantice un acceso equitativo a la educación para todos.
“La inteligencia artificial debe mejorar la experiencia humana, no sustituirla”, recalcó López Leyva para subrayar la necesidad de preservar el papel del docente y del pensamiento crítico en el aula.
El coordinador de Humanidades añadió que el desarrollo sustentable requiere una educación abierta, justa y de calidad para todas las personas. En su intervención, recordó que la actual cuarta revolución industrial y educativa está estrechamente vinculada a la inteligencia artificial, una tecnología que atraviesa todos los ámbitos de la enseñanza y desempeña un papel decisivo en la formación de las nuevas generaciones. Explicó que, desde la década de 1970, la IA comenzó a aplicarse en entornos educativos con el objetivo de apoyar tanto el aprendizaje de los estudiantes como la labor de los docentes para mejorar la gestión institucional sin eliminar la función humana en el proceso educativo.
López Leyva expresó su confianza en que este tipo de encuentros contribuyan a generar conocimiento útil para fortalecer los sistemas educativos y avanzar hacia un modelo más sólido, capaz de responder a los desafíos tecnológicos sin perder su dimensión ética y social.
Por su parte, la directora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE), Gabriela de la Cruz Flores, dio la bienvenida al evento organizado por la Sociedad Mexicana de Educación Comparada, destacando la necesidad de orientar la enseñanza hacia el bienestar humano, la equidad y la sostenibilidad. Subrayó que el uso responsable de la tecnología debe concebirse como una herramienta clave para reforzar la formación integral y reducir las brechas en el acceso al conocimiento.
De la Cruz Flores explicó que la educación comparada es una disciplina esencial para analizar y comprender los distintos sistemas educativos del mundo que permite identificar buenas prácticas y adaptar estrategias pedagógicas que impulsen la mejora continua. A través del estudio de experiencias locales e internacionales, señaló, es posible diseñar modelos más inclusivos, flexibles y coherentes con los retos globales actuales.
En este sentido, destacó que el VI Encuentro abordará temas de gran relevancia como la migración, la inclusión, la cultura de paz y el bienestar humano, además de promover reflexiones sobre la ética y el uso de la inteligencia artificial en la educación inclusiva y en el marco de la Nueva Escuela Mexicana. Todo ello con el propósito de avanzar hacia un modelo educativo que combine la innovación tecnológica con la responsabilidad social y el compromiso ético.
“La tecnología, bien utilizada, puede ser un puente hacia la equidad y no una nueva barrera”, afirmó de la Cruz Flores durante la apertura del evento.
El debate internacional en torno a la integración de la inteligencia artificial en la educación sigue creciendo, y este encuentro vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de equilibrar innovación con valores humanos. La educación del futuro no se medirá únicamente por el nivel de digitalización alcanzado, sino por su capacidad para formar ciudadanos críticos, empáticos y conscientes del impacto que la tecnología tiene sobre el planeta y sobre las personas.