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La OCDE advierte que el lugar donde vivimos influye en nuestras oportunidades laborales

Publicado por Pablo Rodríguez el julio 27, 2026

La OCDE advierte que el lugar donde vivimos influye en nuestras oportunidades laborales

La OCDE advierte que el lugar donde vivimos influye en nuestras oportunidades laborales

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha publicado su informe OECD Employment Outlook 2026, centrado este año en las desigualdades geográficas en el empleo y los ingresos. El documento analiza cómo el lugar donde vive una persona puede influir de manera directa en sus oportunidades laborales, su progresión profesional y su nivel de ingresos.

Según la OCDE, los mercados laborales de los países miembros han mostrado resistencia durante el último año, aunque empiezan a aparecer señales de debilitamiento. En mayo de 2026, la tasa media de desempleo de la OCDE se mantuvo en el 4,9 %, mientras que las tasas de empleo y participación laboral se situaron en niveles cercanos a máximos históricos, con un 72,1 % y un 76,7 % respectivamente en el primer trimestre de 2026.

Sin embargo, el informe pone el foco en una cuestión importante: no todas las personas tienen las mismas oportunidades dependiendo de dónde vivan. La OCDE señala que, en más de la mitad de los países analizados, las diferencias de empleo entre pequeñas regiones superan los 20 puntos porcentuales. Esto significa que una persona con la misma formación y experiencia puede encontrarse con un mercado laboral muy distinto según su territorio.

El territorio también condiciona el acceso al empleo

La OCDE explica que las diferencias regionales no se deben únicamente a las características personales de la población. El propio entorno tiene un peso importante: el tipo de empresas presentes en cada zona, los sectores predominantes, la oferta de empleo, la conexión con otros territorios, los servicios disponibles o el acceso a formación pueden marcar una diferencia real en la empleabilidad.

Este punto es especialmente relevante para quienes viven en zonas con menos oportunidades laborales o con menor presencia de sectores en crecimiento. El informe recuerda que los cambios tecnológicos, el comercio internacional y la inteligencia artificial están transformando los mercados de trabajo locales de forma desigual. Algunas regiones pierden empleo industrial, mientras otras crean más puestos en servicios o actividades no rutinarias.

En este contexto, la formación se convierte en una herramienta fundamental. Actualizar competencias, aprender nuevas herramientas digitales, mejorar idiomas o acceder a certificados profesionales puede ayudar a que las personas estén mejor preparadas para los cambios del mercado laboral.

Jóvenes titulados y adaptación al mercado laboral

Otro dato destacado del informe es el mayor riesgo de desempleo entre jóvenes graduados universitarios en comparación con otros trabajadores. La OCDE señala que esta tendencia comenzó antes de la expansión de los modelos de inteligencia artificial generativa, lo que apunta a causas más complejas dentro del mercado laboral.

Esto confirma una idea que cada vez gana más fuerza: tener una titulación ya no siempre es suficiente. El mercado laboral actual exige una actualización constante de competencias, tanto técnicas como digitales y transversales.

En áreas como administración, sanidad, comercio, logística, hostelería, atención al cliente, idiomas, marketing digital o competencias digitales, la formación continua puede marcar la diferencia entre quedarse atrás o adaptarse a nuevas oportunidades.

La formación como respuesta a las desigualdades

Entre las medidas que plantea la OCDE, destaca la necesidad de impulsar estrategias de empleo y competencias adaptadas a cada territorio. El informe señala que invertir en apoyo al empleo, formación y recualificación puede fortalecer los mercados laborales locales, reducir desigualdades regionales y facilitar que más personas accedan a un trabajo sin necesidad de desplazarse a otras zonas.

Esta visión encaja directamente con el papel de la formación subvencionada. Los cursos gratuitos financiados por organismos públicos permiten que personas desempleadas, trabajadores en activo o autónomos puedan mejorar su perfil profesional sin que el coste sea una barrera.

Además, la formación online y el aula virtual ayudan a reducir parte de esas diferencias territoriales. Una persona que vive lejos de un gran núcleo urbano puede acceder a formación especializada desde casa, participar en clases en directo o mejorar sus competencias sin tener que desplazarse diariamente.

Prepararse para un mercado laboral cambiante

La OCDE también señala que los salarios reales siguen bajo presión en muchos países, a pesar de cierta recuperación reciente. En el primer trimestre de 2026, el crecimiento medio anual del salario real fue del 2,2 %, frente al 2,7 % registrado un año antes.

Ante este escenario, mejorar la empleabilidad resulta clave. Formarse no garantiza por sí solo una mejora inmediata, pero sí puede ampliar opciones, reforzar el currículum y facilitar el acceso a sectores con mayor demanda.

Para una persona desempleada, un curso puede ser el primer paso para cambiar de sector o acreditar competencias. Para una persona trabajadora, puede servir para actualizarse, mejorar dentro de su empresa o prepararse para nuevas funciones. Y para un autónomo, puede ayudar a gestionar mejor su negocio, digitalizar procesos o encontrar nuevas formas de llegar a clientes.

Forma Personas: aprender para avanzar

El informe de la OCDE deja una conclusión clara: las oportunidades laborales no dependen únicamente del esfuerzo individual. También influyen el territorio, el sector, la evolución tecnológica y el acceso real a herramientas de mejora profesional.

Por eso, la formación tiene un papel esencial. No solo permite adquirir conocimientos, sino también adaptarse a los cambios, ganar seguridad y construir nuevas oportunidades laborales.